Una opinión sobre Pediatría Social, donde trataremos temas de Puericultura, Pediatría e interés general en el área, abriendo caminos y dejando huellas...
viernes, 30 de marzo de 2012
Retomando la historia luego de un tiempo
Mis queridos amigos lectores que me visitan de forma regular les pido disculpas por tantos meses de ausencia y les agradezco las innumerables visitas y palabras de estimulo para seguir con este proyecto que inicie hace un par de años. Luego de este tiempo de observacion en silencio, me he dado cuenta de la cantidad de poblemas que aquejan a nuestros niños y adolescentes...especialmente por nuestra forma de vivir como adultos nos estamos llevando por el medio a los mas vulnerables. En esta nueva etapa de Vision Pediatrica se trataran temas referentes al proceso de crianza...todo un desafio para la vida, estaremos preparados??? la inseguridad y la sociedad violenta, obesidad y canalizacion del niño con malos habitos alimentarios, el miedo a la denuncia...seguimos permitiendo el maltrato infantil?? efectos paranormales en los niños...que nos quieren transmitir...costumbres y crianza...y probablemente otros tantos temas que surgiran de acuerdo a lo que se vaya presentando. Sus opiniones son muy valiosas y desearia crear feed back con ustedes los lectores...Mil Gracias por esperar.
jueves, 4 de agosto de 2011
SINDROME de ALIENACION PARENTAL- Segunda Parte
Articulo Original del Mª Ángeles Sepúlveda García de la Torre. Licenciada en Psicología. Experta Universitaria en Criminología y en Mediación y Orientación Familiar. Coordinadora de Punto de Encuentro Familiar de Sevilla. España
DINÁMICA RELACIONAL DEL RECHAZO:
Tras el proceso de separación puede aparecer un rechazo de los hijos/as en común hacia uno de los progenitores. El rechazo puede ser primario o secundario, el primero como reacción inmediata a la ruptura de pareja y el secundario aparece en separaciones más lentamente gestadas. La existencia del rechazo a uno de los progenitores va a suponer la aparición de conflictos en el desarrollo del régimen de visitas. Ante esta situación, uno de los dos progenitores, normalmente el rechazado, pone en conocimiento del órgano judicial la situación lo que producirá un aumento del rechazo del/la menor. Tras esta situación aparecerán múltiples problemas en las relaciones paterno y materno filiales con el progenitor no aceptado. Finalmente tendrá como consecuencia directa la desaparición de las relaciones filiales por la negativa de los/as niños (as).
Tal como queda recogido por diferentes autores, se pueden distinguir dos dinámicas relacionales en función del tipo de rechazo:
1.-Dinámica relacional del rechazo primario.
Aparece en los momentos inmediatos a la separación. Es propio de rupturas bruscas e impulsivas, en las que se dan los siguientes factores:
• El progenitor rechazado (habitualmente el padre) abandona el hogar de forma inesperada o tras haber iniciado una relación afectiva extramatrimonial.
• Los hijos no reciben una explicación conjunta por parte de sus progenitores acerca de lo que está ocurriendo.
• Descubren que el progenitor rechazado se ha ido a través del progenitor aceptado(habitualmente la madre), quien no puede ocultar los sentimientos que ello le produce.
• El progenitor rechazado intenta que sus hijos se adapten de forma inmediata a su nueva realidad.
• Los hijos presentan resistencias para ello, pues su deseo es contrario a la ruptura.
• El progenitor rechazado culpabiliza al progenitor aceptado porque los niños no quieren verle y le exhorta para que los obligue.
• El progenitor aceptado se siente identificado con sus hijos. No puede obligarles.
• El progenitor rechazado pone la cuestión en manos del juzgado y pide al juez que se obligue al progenitor aceptado para que pueda ver a sus hijos.
• Hay descalificaciones durante el proceso legal que acrecientan las dificultades emocionales.
• Los hijos pueden ser llamados al juzgado para expresar los motivos por los que no quieren ver al progenitor rechazado.
• A medida que se ven obligados una y otra vez a negar la figura del progenitor rechazado van encontrando argumentos cognitivos que justifiquen su actitud.
• El rechazo se generaliza a otros familiares del progenitor rechazado: abuelos, tíos, primos.
• Las familias de origen compiten entre sí. Una protege al progenitor aceptado y a los hijos, descalificando la actitud del progenitor rechazado. La otra exige una relación con los hijos e intenta apoyar al progenitor rechazado para conseguirla.
• El rechazo tiende a cronificarse.
2.-Dinámica relacional del rechazo secundario.
Tras la ruptura, los hijos mantienen relación con el progenitor rechazado hasta que un día deciden romperla.
• Existe un conflicto entre los progenitores, que surge cuando deben negociar algún aspecto nuevo relacionado con sus hijos: un cambio de colegio, unas pautas educativas, un cambio en el régimen de visitas, una modificación de la pensión, etc.
• Los hijos sienten las continuas descalificaciones mutuas que sus progenitores se hacen a través suyo. Al mismo tiempo "juegan" a darles informaciones contradictorias que generan mayor enfrentamiento entre ellos.
• Ambos progenitores describen cómo sus hijos deben "cambiar el chip" después de estar con el otro.
• Las visitas se convierten en algo tensional. El rendimiento escolar puede verse afectado.
Pueden aparecer síntomas psicosomáticos.
• Los hijos deciden no volver a ver al progenitor rechazado bajo cualquier excusa: forma de cuidarles, desatención, malos tratos.
• Encuentran apoyo y comprensión en el progenitor aceptado.
• Cualquiera de los dos decide llevar el asunto al juzgado, pidiendo que los hijos hablen con el juez.
• El rechazo tiende a cronificarse.
CONSECUENCIAS DEL SAP EN LOS NIÑOS:
Aunque existen aún pocos estudios acerca de las consecuencias que un SAP va a tener a corto y largo plazo en los/las menores, sí se ha podido observar, en lugares como el Punto de Encuentro Familiar, ante la simple presencia física del progenitor rechazado, reacciones de ansiedad crisis de angustia y miedo a la separación; el progenitor aceptado informa además de alteraciones a nivel fisiológico en los patrones de alimentación y sueño, conductas regresivas, y de control de esfínteres. La sintomatología observada, coincide con la descrita en la literatura para las diferentes situaciones que atraviesan los/as menores que sufren maltrato emocional, a continuación se exponen los problemas más frecuentemente detectados:
Trastornos de ansiedad: los niños viven el momento de las visitas con un fuerte estrés, en estos casos observamos respiración acelerada, enrojecimiento de la piel, sudoración, elevación del tono de voz, temblores, finalizando en desbordamiento emocional, no pudiendo estar delante del progenitor rechazado con serenidad y normalidad. En ocasiones para afrontar las visitas, acuden a las mismas bajo los síntomas de medicamentos ansiolíticos.
Trastornos en el sueño y en la alimentación: derivado de la situación anterior, son menores que a menudo manifiestan que sufren pesadillas, así como problemas para conciliar o mantener el sueño. Por otro lado pueden sufrir trastornos alimenticios derivados de la situación que viven y no saben afrontar, ingiriendo alimentos compulsivamente o no alimentándose, hechos que el progenitor alienador suele utilizar para cargar contra el otro, haciendo ver que estos síntomas son debidos al sufrimiento del/la menor por no querer ver al progenitor rechazado por el daño que este les ha producido.
Trastornos de conducta:
• Conductas agresivas: cuando nos encontramos ante un nivel severo, en el que como hemos descrito anteriormente las visitas se hacen imposibles; a menudo se observa en los menores problemas de control de impulsos, teniendo que ser contenidos en ocasiones por los profesionales. Las conductas agresivas pueden ser verbales como insultos, o incluso físicas, teniendo que frenar la situación.
• Conductas de evitación: hay ocasiones en las que los menores despliegan una serie de conductas para evitar enfrentarse a la visita, como pueden ser somatizaciones de tipo ansioso que producen una llamada de atención en el progenitor alienador y que tienen como consecuencia no pasar a la visita.
• Utilizan lenguaje y expresiones de adultos: a menudo nos encontramos con pequeños/as que verbalizan términos judiciales, así como tienen un claro conocimiento acerca de dichos procesos. Por otro lado realizan verbalizaciones que son un claro reflejo de la fuerte conflictividad que viven y de la postura que han tomado en el conflicto, que es hallado incondicional del progenitor no rechazado.
• Dependencia emocional: las/os menores que viven las situaciones que hemos descrito, sienten miedo a ser abandonados por el progenitor con el que conviven, ya que saben, y así lo sienten, que su cariño está condicionado. Tienen que odiar a uno para ser querido y aceptado por el otro, y ese odio tiene que ser sin ambivalencias; todo ello va a crear una fuerte dependencia emocional para el/la menor. Todo ello va a tener como consecuencia la creación de una relación patológica entre progenitor e hijo/a.
• Dificultades en la expresión y comprensión de las emociones: suelen expresar sus emociones de forma errónea, centrándose excesivamente en aspectos negativos. Por otro lado muestran falta de capacidad empática, teniendo dificultades para ponerse en el lugar de otras personas, manteniendo una actitud rígida ante los distintos puntos de vista que ofrezca el progenitor rechazado.
• Exploraciones innecesarias: en los casos severos, pueden darse denuncias falsas por maltrato hacia los/as menores, estos se van a ver expuestos a numerosas exploraciones por parte de diversos profesionales, las cuales, además de ser innecesarias, producen una fuerte situación de estrés. También hace que adopten un rol de "víctimas" de algo que no han sufrido pero que debido a la campaña de denigración del progenitor alienado, y a la autonomía de pensamiento, toman como algo real, teniendo unas consecuencias devastadoras para su desarrollo psicológico.
Ante la presencia de la sintomatología descrita, indicar que a nivel de relación paterno/materno filial, es aconsejable que los menores continúen teniendo relación con el progenitor alienado, ya que una de las estrategias que va a utilizar el progenitor alienador va a ser que se suspenda el régimen de visitas utilizando tácticas como las descritas anteriormente. Por ello es importante además dar pautas y orientaciones adecuadas al progenitor alienado para que durante los contactos no favorezca con su conducta o verbalizaciones, el mantenimiento del SAP. Dichas orientaciones van encaminadas a no realizar reproches a los menores, ni entrar en sus ataques, teniendo en cuenta que no hablan por ellos mismos, dar respuestas que satisfagan un reproche o necesidad que transmite el/la menor, en los casos en que estemos ante un nivel leve o moderado en el que se realicen visitas, centrar estas en un ambiente lúdico entre ambos, buscar actividades que sean del agrado del menor, y posteriormente tareas más personales, etc.
Mª Ángeles Sepúlveda García de la Torre.
Licenciada en Psicología. Experta Universitaria en Criminología y en Mediación y Orientación Familiar. Coordinadora de Punto de Encuentro Familiar de Sevilla.
domingo, 24 de julio de 2011
SINDROME de ALIENACION PARENTAL Primera Parte
Articulo Original del Mª Ángeles Sepúlveda García de la Torre. Licenciada en Psicología. Experta Universitaria en Criminología y en Mediación y Orientación Familiar. Coordinadora de Punto de Encuentro Familiar de Sevilla. España
La infancia es la etapa más bella de la evolución hacia la madurez, en la que existe una gran vulnerabilidad que debe ser protegida. Se considera que la familia es la primera fuerza (en el tiempo y por su trascendencia) que interviene modulando las experiencias infantiles determinando conductas y participando en la personalidad progresiva, es en ella donde nos tenemos que centrar para dar explicación a las conductas y comportamientos de nuestros menores. El modelo tradicional de familia en los últimos años ha sufrido grandes cambios, tanto en sus estructuras como en sus interacciones, existiendo en las últimas décadas un enorme incremento de separaciones y divorcios, que hacen necesaria la creación de instrumentos procesales por parte del ordenamiento jurídico. Así, la legislación ha tenido que ir adaptándose a las nuevas realidades familiares y ha tenido que regular las relaciones entre los hijos de padres y madres separados.
Sea cual fuere el miembro de la pareja (madre o padre) con quien conviva el niño se ha de garantizar la relación con ambos tras la separación; los regímenes de visitas tienen varias e importantes funciones psicológicas para el desarrollo de la infancia, las visitas protegen los derechos del niño de acceso al progenitor no custodio, al igual que los de este último; así mismo, se protege el vínculo emocional entre el niño y sus progenitores, ya que se le proporcionan modelos de rol alternativos y, por último, se permite al progenitor custodio que descanse de su responsabilidad en la crianza. El problema surge no por el hecho de que los padres, responsablemente, decidan poner fin a su vida en común, sino cuando se hacen partícipes a sus hijos e hijas de los conflictos que ha generado la separación. Entonces los niños se ven inmersos en los problemas de los adultos, tomando partido en el conflicto, pasando a formar parte de los bloques enfrentados, y reproduciendo las disputas de los mayores. En estos casos, la opinión de los menores estará mediatizada, en mayor o menor grado, por el problema en el que están inmersos y por las presiones que están recibiendo. En determinados casos, es fácil apreciar como el niño adquiere un papel protector del progenitor al que siente como más débil, "el perdedor o el abandonado", ejerciendo una función defensora que no le corresponde. Esta función puede llevarle incluso a rechazar cualquier contacto con el otro progenitor, justificando su postura ante todas las instancias que le pide explicaciones, incluido el Juez.
Por otra parte, los niños envueltos en una situación de ruptura familiar conflictiva sufren una aguda sensación de shock, de miedo intenso, teñido todo ello por un sentimiento de profunda confusión, con consecuencias negativas a nivel psicoemocional y conductual. Estos niños con frecuencia presentan, sentimientos de abandono y culpabilidad, rechazo, impotencia e indefensión, inseguridad, así como estados de ansiedad y depresión y conductas regresivas, disruptivas y problemas escolares.
Esta sintomatología puede verse incrementada al ser presionado para participar en actos legales derivados del conflicto de separación, pasando a formar parte de la propia disputa en la medida en que sus sentimientos son utilizados como argumentos o armas arrojadizas. Los padres pueden tomar al pie de la letra esta negativa expresada y utilizarla para descalificarse mutuamente, e incluso pueden decidir llevar a su hijo delante del Juez para que este también pueda escucharle y valorar si es influencia de uno o, por el contrario, la ineficacia del otro, lo que motiva dicha actitud.
La persistencia del conflicto, especialmente cuando las disputas se pretenden resolver judicialmente, produce un agotamiento mental de quien se encuentra inmerso en él, disminuyendo la capacidad atencional para responder de manera efectiva y adaptada a las demandas propias y del entorno, repercutiendo negativamente en la capacidad de detectar y satisfacer las necesidades de sus hijos, especialmente las emocionales. Sin duda alguna los procedimientos contenciosos generan un estrés en los progenitores y en los hijos e hijas que repercuten negativamente en el equilibrio emocional de todos ellos, y que llega a ser de tal magnitud que las necesidades infantiles quedan relegadas a un segundo plano, pudiendo llegar a constituir un factor de riesgo de enfermedad mental en la infancia.
La primera definición que se realiza sobre esta realidad, es de Richard Gardner en 1985, que define el Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.) como un desorden que surge principalmente en el contexto de las disputas por la guarda y custodia de los niños. Su primera manifestación es una campaña de difamación contra uno de los padres por parte del hijo, campaña que no tiene justificación. El fenómeno resulta de la combinación del sistemático adoctrinamiento (lavado de cerebro)de uno de los padres y de la propia contribución del hijo a la denigración del padre rechazado. Otros autores como Aguilar lo definen como un trastorno caracterizado por un conjunto de síntomas que resultan del proceso por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor. Los comportamientos y estrategias que el progenitor alienante pone en juego suelen ser sutiles.
Si bien es cierto que para realizar una campaña de desacreditación respecto al progenitor alienado, el alienador debe ser consciente de los actos que realiza, también es cierto que a menudo, este no es plenamente consciente de que está produciendo un daño psicológico y emocional en sus hijos/as, y de las consecuencias que ello va a tener a corto y largo plazo en el o la menor. Bolaños entiende el SAP como un síndrome familiar en el que cada uno de sus participantes tiene una responsabilidad relacional en su construcción y por tanto en su transformación; teniendo en cuenta que el elemento principal es el rechazo más o menos intenso de los hijos hacia uno de los cónyuges, propone modificar la nomenclatura clásica de Gardner por la de Progenitor Aceptado y Progenitor Rechazado.
Cuando el SAP entra en contacto con el sistema legal se convierte en un Síndrome Jurídico Familiar, en el que los abogados, jueces, peritos y otros profesionales vinculados adquieren responsabilidad en su continuidad. La negativa de los hijos adquiere auténtica trascendencia cuando se expresa en un juzgado, ya que se desencadenan entonces acusaciones, búsquedas de explicaciones y acciones encaminadas a resolver el problema que hace que la instancia judicial se convierta en parte para resolver el mismo, de tal manera que debamos incluirla como un elemento de vital importancia de los componentes del Síndrome. El sistema judicial, con la intervención de los letrados, por el privilegiado lugar que ocupan tanto para mantener como agravar el SAP podría incluirse dentro del maltrato institucional.
Es posible identificar diferentes niveles de intensidad en el rechazo que muestran los niños y niñas afectados por el SAP: rechazo leve, moderado e intenso:
• El rechazo leve se caracteriza por la expresión de algunos signos de desagrado en la relación con el padre o la madre. No hay evitación y la relación no se interrumpe.
• El rechazo moderado se caracteriza por la expresión de un deseo de no ver al padre o la madre acompañada de una búsqueda de aspectos negativos del progenitor rechazado que justifique su deseo. Niega todo afecto hacia él y evita su presencia. El rechazo se generaliza a su entorno familiar y social. La relación se mantiene por obligación o se interrumpe.
• El rechazo intenso supone un afianzamiento cognitivo de los argumentos que lo sustentan. El niño se los cree y muestra ansiedad intensa en presencia del progenitor rechazado. El rechazo adquiere características fóbicas con fuertes mecanismos de evitación.
Puede aparecer sintomatología psicosomática asociada.
El rechazo puede aparecer inmediatamente después de la ruptura o en periodos posteriores que pueden alcanzar varios años después, generalmente asociados a momentos concretos del nuevo ciclo evolutivo familiar. De esta manera se distinguen, siguiendo a diferentes autores, dos tipos de rechazo en función del momento en que aparecen: primario y secundario, que configuran una dinámica relacional.
domingo, 17 de julio de 2011
Dia Internacional del Niño
La idea de esta reunión se debió una institución llamada Unión Internacional de Protección a la Infancia, que en 1952 planteó que debía haber un día especial para festejar a los niños. Un año después, en 1953, cuarenta países decidieron unirse a la fiesta y celebrarlo también.
Pronto, las Naciones Unidas se sumaron a la idea y se decretó por unanimidad que debía establecerse una fecha para honrar y poner énfasis en las necesidades de los niños de todo el mundo.
La fecha de celebración varia de un país a otro, en Venezuela se celebra el tercer domingo de julio. En este dia se acostumbra dar un obsequio a los niños y aunque no es un dia de asueto se realizan diferentes actividades en las comunidades y asi homeajear a los mas pequeños del hogar.
miércoles, 13 de julio de 2011
miércoles, 29 de junio de 2011
EFECTOS DEL CAMBIO CLIMATICO EN LA SALUD
SEGUNDA PARTE
Los cambios en la temperatura, la humedad, la pluviosidad y el aumento de los niveles marinos pueden afectar sobre la incidencia de aparición de enfermedades infecciosas. Los mosquitos, las garrapatas y las pulgas son sensibles a los cambios sutiles de la temperatura y la humedad. Pero las enfermedades trasmitidas por vectores son igualmente dependientes de otros muchos factores que interactúan. Aunque en los últimos años que se ha producido un resurgimiento de algunas enfermedades infecciosas, no queda claro que el cambio climático haya desempeñado un papel significativo al respecto. Otros factores, como las migraciones de las poblaciones humanas y animales, las deficiencias en las infraestructuras de salud pública, los cambios en la utilización de las tierras y la emergencia de resistencias a fármacos han contribuido a ello.
La malaria actualmente se halla presente en 101 países y el 40% de la población mundial vive en áreas con malaria. La malaria afecta a 1-2 millones de personas anualmente, la mayoría de los cuales son niños. En África, la distribución de la enfermedad está limitada fundamentalmente por el clima, excepto en la zona sur. En muchos lugares del mundo, los sistemas efectivos de salud pública aseguran que la transmisión de la malaria permanezca dentro de los límites climáticos de su distribución.
Hay diferentes planteamientos para modelar el riesgo de presentar malaria con el cambio climático, incluidos los modelos biológicos construidos a partir de dinámicas de transmisión de la enfermedad conocidas y de enfoques estadísticos empíricos basados en la epidemiología actual de la malaria. Uno de los estudios que ha utilizado un modelo biológico ha sugerido, al basarse en escenarios climáticos específicos, que en el año 2080 se producirá un incremento de 260 a 320 millones personas expuestas, al vivir en zonas de transmisión potencial de la enfermedad, en relación con una población mundial esperada de 8.000 millones de personas. Este hecho representa un incremento del 2 al 4% del número de personas con riesgo de presentar malaria.
El uso de un planteamiento estadístico empírico sugería que no se produciría un cambio significativo neto en la proporción de la población mundial que vivirá en el 2080 en las regiones actuales de transmisión de la enfermedad. Pero este enfoque puede no haber capturado los efectos potenciales del cambio climático en la estacionalidad de la malaria en las áreas en que se produce la transmisión.
Al utilizar los últimos escenarios referentes al cambio climático, los modelos experimentales recientes sugieren un aumento potencial del 5 al 7% en la distribución de la malaria en África en el año 2100, principalmente debido a su mayor expansión en función de la altitud que de la latitud. El aumento global en el riesgo de exposición a la enfermedad en personas-meses fue del 16 al 28%, principalmente debido a un incremento de la duración de la estación en la que se produce la transmisión. Este estudio más reciente utilizó datos que fueron validados espacial y temporalmente contra las mediciones de los parásitos y representa los hallazgos que se siguieron a un análisis extenso.
El cambio climático puede contribuir al resurgimiento de la malaria en áreas donde las infraestructuras de salud pública se han convertido en defectuosas (p. ej., en Asia Central y en zonas del sur de la antigua Unión Soviética). En las regiones en que la malaria se ha eliminado localmente, aunque persiste el vector, hay un riesgo teórico, (reducido), de que aparezcan brotes epidémicos localizados, que podrían incrementarse debido al cambio climático.
Éste es un tema que conlleva una gran controversia y nuestro conocimiento continuará mejorando según se realicen nuevas investigaciones.
Dengue y otros arbovirus
La tasa de replicación del virus del dengue en el mosquito Aedes aegypti se incrementa directamente en el laboratorio con el aumento de la temperatura. Se han desarrollado modelos basados en la biología que exploran la influencia de las previsiones de las modificaciones en la temperatura en la aparición de la fiebre del dengue. Cuando éstas se enlazan con las proyecciones realizadas con el cambio climático futuro, tales modelos sugieren que los incrementos de la temperatura relativamente pequeños en las regiones templadas, debido a la introducción del virus en una población humana susceptible, podrían aumentar el riesgo potencial de epidemias.
La epidemiología de ciertos arbovirus que producen encefalitis (trasmitidos por mosquitos) como el virus que produce la encefalitis de San Luis y el virus del oeste del Nilo, puede estar influenciada por factores climáticos. Ambas se han asociado en condiciones de sequía y cuando el virus del Nilo se manifestó en el verano de 1999 en Estados Unidos, las temperaturas del mes de julio en Nueva York alcanzaron sus registros más altos. Asimismo, se han producido brotes epidémicos tras periodos de sequía en el medio-oeste de Estados Unidos y en el este de Europa.
Leishmaniasis
La leishmaniasis se ha erigido como una coinfección importante en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana en el sur de Europa y en algunas regiones de Asia. Puede haber diferencias entre los vectores en la susceptibilidad al cambio climático. Por ejemplo, un estudio realizado en Italia sugirió que el cambio climático pudo haber expandido el rango de un vector aunque pudo haber disminuido el de otro. Los cambios climáticos pudieron aumentar la distribución geográfica de los vectores en regiones de Latinoamérica y del sudoeste de Asia.
Enfermedades transmitidas por garrapatas
Tradicionalmente, ha habido un considerable interés por estudiar el impacto potencial del cambio climático en un número de enfermedades transmitidas por garrapatas, particularmente la enfermedad de Lyme, la fiebre de las Montañas Rocosas y las encefalitis transmitidas por garrapatas. La temperatura y la humedad son determinantes importantes de la distribución de las garrapatas. En Suecia, la extensión hacia el norte del límite del vector local y el incremento de los casos se ha atribuido a la aparición de inviernos más cálidos. Un modelo estadístico de la encefalitis transmitida por garrapatas en Europa ha sugerido que aunque el foco de la enfermedad se puede haber extendido a latitudes y altitudes superiores, ésta podría desaparecer prácticamente de Europa central debido a que el cambio climático podría romper el ciclo de vida tan complejo de la garrapata. Sin embargo, los cambios en la utilización de las tierras, además del resurgir de la población de ciervos en el este de Estados Unidos, pueden ser responsables del aumento de riesgo de sufrir la enfermedad de Lyme.
Enfermedades transmitidas por roedores
La emergencia del síndrome pulmonar por hantavirus en el sudoeste de Estados Unidos en 1993 puede estar relacionada con la sequía que siguió a las lluvias intensas relacionadas con el fenómeno de El Niño, el cual produjo un aumento de las poblaciones de roedores y la subsiguiente transmisión de enfermedades. Las inundaciones y huracanes extremos pueden producir la generación de brotes epidémicos de leptospirosis. En 1995, tras las importantes inundaciones que sufrió Nicaragua, se produjo una epidemia de leptospirosis. En un estudio de casos y controles, el hecho de caminar a través de aguas pantanosas se asoció con un riesgo 15 veces mayor de padecer la enfermedad.
Enfermedades relacionadas con el agua
Más de 1.000 millones de personas de todo el mundo no tienen acceso al agua potable. Los modelos del impacto del cambio climático sobre el agua reflejan una variabilidad considerable entre los diversos escenarios climáticos. El aumento del deterioro del agua se produce con más probabilidad en el sur y el oeste de África y en Oriente Medio. Sin embargo, es difícil relacionar este hecho directamente con el riesgo atribuible de enfermedades relacionadas con el agua, aunque la escasez de ésta puede provocar la utilización de fuentes más contaminadas debido a su uso combinado (esto es, la misma fuente para el agua destinado a la bebida, a la limpieza y al regadío). Si el aumento de las inundaciones en algunas regiones del mundo en los meses de invierno se acompaña de épocas de sequía más largas durante los meses de verano, se puede producir una duplicación del riesgo de enfermedades relacionadas con el agua. En Estados Unidos, así como en otros lugares, se ha relacionado la aparición de brotes epidérmicos de criptosporidiosis con episodios de pluviosidad intensa.
Las temperaturas cálidas de la superficie del mar promueven el desarrollo de algas que pueden asociarse con epidemias de cólera. La incidencia del cólera en Bangla Desh en los primero años de la mitad del siglo pasado (1893-1940) no se correlacionó con el fenómeno de El Niño, aunque en los últimos años del siglo xx (1980-2001) la relación fue evidente, consistente con las épocas en que se produjeron más acontecimientos relacionados con ello.
Desnutrición
De acuerdo con la Organización de Alimentación y Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, aproximadamente 790 millones de personas de los países en vías de desarrollo presentan desnutrición. Los estudios sobre los efectos del cambio climático en la producción de alimentos sugieren que las cosechas de cereales probablemente están aumentando en las regiones de latitudes medias o altas, aunque disminuyen en los de latitudes más bajas. En particular, hay una preocupación acerca de que el cambio climático pueda afectar adversamente a la nutrición en África, sobre todo debido al aumento de la sequía.
Mitigar el cambio climático
La mitigación se refiere al diseño de políticas destinadas a reducir las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero (p. ej., al promover energías eficientes y el uso de fuentes de energía renovables, como la energía solar y eólica). Este hecho podría aplicarse especialmente a Estados Unidos, país que produce más del 25% global de las emisiones que ocasionan el efecto invernadero. Aunque las discusiones acerca de las políticas destinadas a mitigar este efecto se escapan de la intención de este artículo, el personal médico debería reconocer que las reducciones en las emisiones de dichos gases probablemente proporcionarán también beneficios a corto plazo en la polución del aire. La magnitud de los beneficios dependerá de la fuente de energía que se sustituya (p. ej., el carbón como combustible por gas natural).
Conclusiones
Los médicos debemos ser conscientes de que la variabilidad climática actual puede afectar a la salud. Asimismo, deberíamos reconocer que el cambio climático a largo plazo puede exacerbar los problemas de salud sensibles al clima. Los sistemas de calentamiento rápido por medio de ondas de calor pueden reducir los impactos y asegurar que se monitorice a las personas ancianas -particularmente las que se hallan socialmente aisladas-, se les ofrezca acceso al aire acondicionado y se les proporcione consejo sobre las medidas de hidratación adecuada e higiene apropiadas. El cambio climático puede afectar a la distribución de un número de enfermedades infecciosas y a las infecciones emergentes, que deberían considerarse en el diagnóstico de pacientes con síntomas no explicados. Los médicos podemos también preparar e informar a las comunidades sobre los impactos potenciales del cambio climático, la necesidad de mejorar las infraestructuras actuales de salud pública y participar en políticas para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.
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